Jane Gilbert es una apasionada de la literatura. Desde joven ha sido una voraz lectora y, aunque estudió una carrera en ciencias, nunca perdió su amor por los libros. Durante muchos años trabajó en una compañía en la que su talento para la escritura era poco valorado, pero no desanimada, siguió escribiendo en su tiempo libre. Finalmente, decidió tomar un riesgo y lanzarse como escritora independiente. No fue fácil al principio, pero con perseverancia y esfuerzo, comenzó a cosechar pequeños éxitos. Con el tiempo, logró publicar su primera novela y, poco a poco, su carrera despegó. Ahora es autora de varios libros conocidos y ha ganado varios premios literarios. Sin embargo, para Jane lo más importante es el impacto emocional que sus obras generan en sus lectores. A cinco horas al día trabajando en sus escritos y siempre esta en busca de la inspiración para su siguiente libro.
Un día soleado, Jane y Gilbert se conocieron en el parque mientras paseaban a sus perros. Ambos habían tenido un mal día y al encontrarse, sus perros empezaron a jugar juntos, lo que hizo que iniciaran una conversación. Entre risas y confidencias, se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común y decidieron continuar su cita en un acogedor café del centro. Allí, William Hopper, amigo común de ambos, llegó de casualidad y se unió a su conversación. Fue entonces cuando Jane y Gilbert supieron que tendrían una gran amistad. Con el tiempo, William se convirtió en su aliado y confidente, ayudándoles a fortalecer su relación. Ahora, Jane, Gilbert y William, disfrutan de tardes de café y paseos por el parque juntos, agradecidos por haberse conocido en aquel día soleado.