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Jay Robinson

Jay Robinson

Jay Robinson fue un actor estadounidense nacido en 1930 en Nueva York y fallecido en 2013 en California. Robinson se destacó en su carrera por interpretar personajes villanos en películas como "El rey de los reyes" (1961) y "La caída del imperio romano" (1964). También participó en series de televisión como "The Andy Griffith Show" y "Star Trek", y en obras de teatro como "The Phantom of the Opera". A lo largo de su vida, Robinson también se dedicó a la pintura y enseñó actuación en varias universidades.

Relaciones amorosas

Gloria Casas-Robinson

Gloria Casas-Robinson

Esposa de Jay Robinson

2004 - 2013

Gloria Casas Robinson y Jay Robinson son esposos. Gloria es una periodista y presentadora de noticias en la cadena NBC Chicago, mientras que Jay Robinson es un exitoso empresario y fundador de la compañía de tecnología Next Step Design.

La pareja se conoció en Los Ángeles en 1999 y comenzó a salir poco después. Se casaron en 2009 en una ceremonia privada en el Caribe. Tienen dos hijos juntos.

Gloria y Jay son conocidos por su compromiso con la comunidad y han apoyado varias organizaciones benéficas y sin fines de lucro en Chicago y en todo el país. También han sido defensores de la igualdad matrimonial y han abogado por los derechos de la comunidad LGBT.

En resumen, Gloria Casas Robinson y Jay Robinson son una pareja casada comprometida con su comunidad y activistas a favor de la igualdad y los derechos civiles.

Pauline Flowers

Pauline Flowers

Esposa de Jay Robinson

1960 - 2002

Jay Robinson y Pauline Flowers se conocieron en una noche de verano en un bar de la ciudad. Jay estaba detrás de la barra, creando los cócteles más deliciosos, mientras que Pauline estaba sentada en el taburete, riendo con sus amigos.

De repente, se encontraron con la mirada del otro y se sonrieron tímidamente. Jay se acercó y le preguntó a Pauline qué le gustaría tomar. Ella, sorprendida por su encanto, le pidió un mojito.

Mientras Jay preparaba el cóctel, Pauline aprovechó para mirarlo de arriba abajo. Era un hombre alto y guapo, con una barba rizada y unos ojos intensos que la atrajeron instantáneamente.

Jay le entregó el mojito a Pauline y se pusieron a conversar sobre música, viajes y la vida en general. Era como si se hubiesen conocido desde siempre. La conexión entre ellos era innegable y podía sentirse en el aire.

Pasaron la noche juntos, riendo y disfrutando de la música. A partir de ese momento, Jay y Pauline estaban unidos por algo especial, algo que ninguno de los dos podía explicar. Era como si el universo hubiese decidido que se encontraran para siempre.