Kali Woodroof es una atleta de Ultra Running de los Estados Unidos. Nació en 1994 en San Francisco, California, y se graduó de la Universidad de California en Santa Cruz en 2016 con un título en estudios ambientales. Comenzó a correr en la universidad como una forma de mantener la salud mental y física.
En 2017, Kali participó en su primera carrera de ultra maratón, la Western States 100-Mile Endurance Run, donde terminó en cuarto lugar. En 2018, ganó la carrera de ultra maratón de 200 millas de Bigfoot 200. En 2019, ganó la carrera Hurt 100 de 100 millas en Hawái y la carrera de la cumbre al fondo de 50 millas en Colorado.
Kali también es una defensora del medio ambiente y ha trabajado como coordinadora de programas en la organización sin fines de lucro Pacific Crest Trail Association. Participa en carreras con la intención de recaudar fondos para organizaciones medioambientales y para concientizar sobre los problemas ambientales.
Kali se dedica a entrenar y competir a tiempo completo y vive en un remolque, viajando por el país para participar en diferentes carreras. Es una de las atletas de ultra running más destacadas de su generación.
Un día soleado en Los Ángeles, Jesse caminaba por la calle cuando vio a Kali sentada en un banco, escribiendo en su libreta. Intrigado por su belleza y su creatividad, se acercó a ella y comenzaron a hablar. Descubrieron que tenían muchas cosas en común, desde su amor por la música hasta su pasión por la actuación. Jesse quedó tan impresionado por Kali que la invitó a tomar un café y charlar más. A medida que pasaba el tiempo, su amistad se hizo más fuerte y comenzaron a salir juntos. Ahora, años después, siguen siendo inseparables y se apoyan mutuamente en sus carreras y en su vida personal. La conexión que sintieron en ese primer encuentro en la calle se convirtió en algo más profundo y significativo, una relación que ha resistido el paso del tiempo y los desafíos de la vida.