QQCQ

Luisa Demarco

Luisa Demarco

Luisa Demarco nació en 1908 en la provincia de Entre Ríos, Argentina. Se mudó a Buenos Aires en 1925 donde empezó a trabajar como modista en una tienda de alta costura. Allí conoció a Emilio Robilotta, un hombre que compartiría su vida desde entonces.

En 1958, Luisa y Emilio compraron una casa en la localidad de Castelar donde instalaron su taller de costura. Rápidamente se hicieron conocidos por sus diseños exclusivos y de alta calidad.

A partir de los años 60, Luisa Demarco empezó a ganar reconocimiento fuera de Argentina gracias a sus colecciones presentadas en desfiles internacionales en París, Milán y Nueva York.

En 1983, Luisa Demarco recibió el Premio Konex, una importante distinción a nivel nacional a la labor más destacada en la moda de la década en Argentina.

Luisa Demarco falleció en 1986 dejando un legado en la moda argentina que aún se recuerda. Su estilo es considerado atemporal y ha sido inspiración para otras generaciones de diseñadores argentinos.

Relaciones amorosas

Veronika Vanoza

Veronika Vanoza

Amante de Luisa Demarco

2003

Un día soleado de verano, Luisa y Veronika se encontraron casualmente en una tienda de ropa en el centro de Madrid. Luisa estaba buscando un vestido para una fiesta y Veronika estaba buscando un regalo para su amiga. Ambas comenzaron a conversar mientras observaban las prendas de ropa. Descubrieron que tienen un gusto similar en cuanto a moda y empezaron a intercambiar consejos y recomendaciones sobre estilos y marcas.

Después de pasar una hora en la tienda, se dieron cuenta de que habían estado hablando durante mucho tiempo y decidieron continuar la charla en un café cercano. Se sentaron en una mesa al aire libre y pidieron dos cafés y un pastel para compartir. Durante la conversación, descubrieron que ambas eran fanáticas de los viajes y la exploración de nuevas culturas. También compartían una pasión por la música, el baile y la gastronomía.

Después de pasar varias horas charlando, se despidieron con la promesa de mantenerse en contacto. Intercambiaron números de teléfono y correos electrónicos, y comenzaron a hablar con más frecuencia. Descubrieron que vivían en la misma ciudad y decidieron organizar un día para tomar un café juntas. Desde ese entonces, se convirtieron en grandes amigas y han compartido muchos viajes y aventuras juntas. Todo esto, gracias a un casual encuentro en una tienda de ropa.