Carole Landis y Harry Seymour se conocieron en Hollywood a principios de la década de 1940. Ambos eran actores secundarios y se enamoraron rápidamente. A pesar de que Seymour estaba casado y tenía una hija, Landis se enamoró profundamente de él y comenzaron una aventura amorosa. La relación entre Landis y Seymour fue intensa y apasionada, pero también problemática. Seymour seguía teniendo contacto con su esposa y Landis a menudo se sentía insegura y celosa. Además, Landis tenía una reputación de ser una "femme fatale" en Hollywood, lo que hacía que Seymour, que era una persona muy celosa, se sintiera aún más ansioso y celoso. A pesar de los problemas en su relación, Landis y Seymour continuaron viéndose durante varios años. Landis estaba enamorada de Seymour y quería que él dejara a su esposa por ella. Sin embargo, Seymour nunca hizo el cambio y su relación con Landis comenzó a decaer. En 1948, Landis decidió poner fin a su relación con Seymour. Estaba exhausta de los celos y la inseguridad de él y quería una relación más saludable. Pocos meses después, Landis se suicidó a los 29 años, lo que dejó a Seymour con un gran sentimiento de culpa y tristeza. En resumen, la relación entre Carole Landis y Harry Seymour fue apasionada pero problemática. Landis estaba enamorada de Seymour, pero su inseguridad y celos hicieron que la relación fuera difícil. A pesar de esto, Seymour se sintió profundamente afectado por el suicidio de Landis y nunca se recuperó completamente de su pérdida.