Connie Stevens y Gardner McKay tuvieron una relación romántica y profesional en la década de 1960. Se conocieron en el set de la serie de televisión "Hawaiian Eye", donde McKay era uno de los actores principales y Stevens hizo una aparición especial. La química entre ellos fue instantánea. Después de su encuentro en el set, empezaron a salir y se hicieron pareja. Su romance fue muy publicitado en la prensa de la época, lo que llevó a una mayor popularidad para Stevens y McKay. Esta popularidad les abrió las puertas a más trabajos en la televisión y el cine. En 1963, los dos se unieron para protagonizar la película "Two on a Guillotine", dirigida por William Conrad. La película no fue un éxito, pero la relación entre Stevens y McKay continuó. En 1964, McKay aceptó un papel en la serie de televisión "Adventures in Paradise" y se mudó a Tahití para filmar. Su relación con Stevens sufrió debido a la distancia y la presión del trabajo. Finalmente, la pareja se separó en 1966. A pesar de la ruptura, Stevens habló en varias ocasiones de su relación con McKay y lo describió como "el amor de su vida". McKay falleció en 2001 y Stevens le dedicó un emotivo homenaje en su libro de memorias.