Un día, Karen estaba caminando por el parque y vio a Kit sentado en un banco. Se acercó y le preguntó si podía sentarse a su lado. Kit, sorprendido, aceptó y comenzaron a hablar. Descubrieron que tenían muchas cosas en común, como su amor por la música y las películas. Karen había estado buscando a alguien con quien compartir sus intereses y Kit parecía ser la persona perfecta. Decidieron ir al cine juntos esa misma noche y desde entonces se convirtieron en inseparables. Ahora, años después, Karen y Kit recuerdan con cariño ese día en el parque como el comienzo de una gran amistad y una historia de amor en ciernes.