Mary-Brian y Jon-Whitcomb se conocieron por casualidad en un café de Nueva York. Ambos estaban esperando en la fila para pedir su café, cuando sus manos se rozaron accidentalmente al agarrar una servilleta. Mary-Brian sintió una electricidad en su cuerpo al tocar la mano de Jon-Whitcomb, y supo que había algo especial en él. Jon-Whitcomb, también notó la mirada cómplice de Mary-Brian, llena de curiosidad y fascinación. Cuando recibieron sus cafés, Mary-Brian y Jon-Whitcomb coincidieron en sentarse en el mismo lugar, y así comenzaron una conversación casual. Hablaron sobre todo un poco, desde el clima hasta sus trabajos. Pero, cuando Mary-Brian mencionó su trabajo como diseñadora gráfica, Jon-Whitcomb se interesó mucho y se ofreció a ver su portfolio. Mary-Brian aceptó de inmediato y compartió su portafolio con Jon-Whitcomb en su teléfono. Jon-Whitcomb se impresionó tanto con su trabajo que en ese momento decidió contratarla para su próximo proyecto de diseño. Desde ese día, Mary-Brian y Jon-Whitcomb han trabajado juntos en varios proyectos de diseño y se han convertido en amigos cercanos. Todo comenzó con una casualidad, y aunque sus vidas tomaron caminos diferentes, su amistad sigue floreciendo junto con su amor por el diseño y la creatividad.