Mortimer Hall y Rosemarie Stack se conocieron en el elegante salón de baile del Hotel Carlton en Nueva York. Mortimer, un atractivo y rico empresario, estaba de pie en la barra tomando un martini, mientras que Rosemarie, una hermosa actriz de Hollywood, entró en la sala con su vestido de noche de Swarovski. Se cruzaron sus miradas y sus ojos se detuvieron el uno en el otro por un momento antes de que Mortimer se acercara y le ofreciera a Rosemarie una bebida. Allí comenzaron a hablar y a reírse juntos. Aunque parecían diferentes, compartían intereses comunes como la cultura, los viajes y el buen vino. Mortimer se dio cuenta rápidamente de que bajo la belleza radiante de Rosemarie, se encontraba una mujer inteligente y encantadora. La noche pasó muy rápido y terminó con ellos bailando juntos hasta el amanecer. Fue el comienzo de una historia de amor que perduraría por muchos años.