Un día soleado en Londres, Nathan Sykes estaba caminando por las calles, disfrutando de la música y la atmósfera de la ciudad. De repente, escuchó a alguien cantando a lo lejos y se acercó curioso para ver de dónde venía esa voz angelical. Cuando llegó a la fuente donde la chica estaba cantando, quedó completamente cautivado por su belleza y su talento. La chica le sonrió y le invitó a cantar con ella. Así fue como Nathan y Charlotte Burke se conocieron. Cantaron juntos durante horas y fueron capaces de crear una química increíble, como si hubieran estado cantando juntos toda la vida. Desde ese día en adelante, Nathan y Charlotte se hicieron inseparables, colaborando juntos en numerosos proyectos musicales. A pesar de las dificultades que enfrentaron en la industria musical, su amistad nunca flaqueó y se convirtieron en el dúo musical más exitoso de Londres.