Sal-Ponti estaba sentado en su estudio de grabación, tratando de encontrar inspiración para su próxima canción cuando escuchó un golpe en la puerta. Al abrir, se encontró cara a cara con Jo-Morrow, quien tenía una guitarra en mano y una sonrisa en el rostro. Jo-Morrow explicó que había oído hablar de Sal-Ponti por su música increíble y quería colaborar en un proyecto. Después de tomar una taza de café juntos y charlar sobre sus influencias y estilos musicales, Sal-Ponti y Jo-Morrow se dieron cuenta de que tenían mucho en común. Rápidamente comenzaron a trabajar juntos y, en poco tiempo, habían creado una canción impresionante que combinaba la voz única de Jo-Morrow con los ritmos pegajosos de Sal-Ponti. Desde entonces, han continuado colaborando juntos en una variedad de proyectos, y su amistad se ha fortalecido con cada nueva experiencia musical. Ahora son buenos amigos y respetan mucho el talento del otro.