Un día, Wayne Morris y Renee Torres se encontraron en una tienda de comestibles en el centro de la ciudad. Wayne estaba buscando un paquete de galletas mientras que Renee buscaba salsa de tomate. Al acercarse a la misma estantería, sus ojos se encontraron y ambos sonrieron al mismo tiempo. Intercambiaron algunas palabras divertidas y comenzaron a conversar sobre lo difícil que es encontrar los productos adecuados en la tienda. Continuaron hablando mientras iban pasando por los pasillos de la tienda, y rápidamente se dieron cuenta de que compartían muchas cosas en común. De hecho, descubrieron que vivían a sólo unos minutos de distancia uno del otro. Al final, intercambiaron números de teléfono y acordaron encontrarse para tomar un café al día siguiente. Desde entonces, Wayne y Renee comenzaron a salir y se enamoraron. A menudo cenan juntos en el mismo mercado donde se encontraron y agradecen al universo por haberlos unido ese día. De hecho, incluso han bromeado diciendo que su historia de amor debería incluir una campaña publicitaria para la tienda de comestibles que los unió.