Tanya Sergei es una mujer apasionada por los viajes y las aventuras. Desde joven, ha explorado distintos lugares alrededor del mundo, y ha vivido en varios países por períodos cortos. A medida que ha crecido, su amor por la naturaleza y su curiosidad por las culturas diferentes le han llevado a emprender expediciones cada vez más atrevidas, como recorrer la selva amazónica o escalar montañas en los Andes. Además, Tanya siempre ha sido una ferviente defensora de los derechos humanos y la igualdad de género, y ha participado en diversas organizaciones que promueven estas causas. En su tiempo libre, le gusta escribir y componer música, y ha grabado varios álbumes con canciones inspiradas en sus viajes y sus luchas por la justicia social. Ahora, Tanya está planeando su próximo gran proyecto: cruzar en solitario el océano Atlántico en un barco a remo, para llamar la atención sobre la importancia de preservar los ecosistemas marinos.
Un día, Ivan y Sergei coincidieron en el mercado local mientras buscaban ingredientes para una cena especial. Al ver que ambos estaban comprando los mismos ingredientes, decidieron unir fuerzas y cocinar juntos. Durante la preparación, se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común, incluyendo su amor por la comida y su pasión por viajar. Al final de la cena, intercambiaron números de teléfono y prometieron volver a cocinar juntos pronto.
Unos días después, Ivan invitó a Sergei a un concierto de música Jazz en la ciudad. Fue en este concierto donde Sergei conoció a Tanya, una amiga cercana de Ivan. Después de la actuación, los cuatro decidieron ir a tomar un par de copas juntos. Fue en este momento que Tanya y Sergei comenzaron a hablar y descubrieron que compartían muchos intereses similares, incluyendo la música, la literatura y las caminatas en la montaña.
A partir de ese día, Ivan y Sergei comenzaron a incluir a Tanya en sus cenas y excursiones, y pronto se convirtieron en un grupo inseparable. Con el tiempo, Tanya y Sergei se enamoraron, llevando su amistad a un nivel completamente nuevo. Y todo esto, gracias a la casualidad de un encuentro en el mercado local.